Esfuérzense sin Esforzarse.

2 Pedro 3:14-18

Por eso, queridos hermanos, mientras esperan estas cosas, hagan todo lo posible para que Dios los encuentre en paz, sin mancha ni culpa. Tengan en cuenta que la paciencia con que nuestro Señor nos trata es para nuestra salvación. Acerca de esto también les ha escrito a ustedes nuestro querido hermano Pablo, según la sabiduría que Dios le ha dado. En cada una de sus cartas él les ha hablado de esto, aunque hay en ellas puntos difíciles de entender que los ignorantes y los débiles en la fe tuercen, como tuercen las demás Escrituras, para su propia condenación. Por eso, queridos hermanos, ya que ustedes saben de antemano estas cosas, cuídense, para que no sean arrastrados por los engaños de los malvados ni caigan de su firme posición. Pero conozcan mejor a nuestro Señor y Salvador Jesucristo y crezcan en su amor. ¡Gloria a él ahora y para siempre! Amén.

El llamado de Pedro, para “hacer todo lo posible” (v. 14), es más fácil que distorsionar la realidad para estar cómodos viviendo en el pecado.

¿Por qué queremos cambiar las Escrituras y crear enseñanzas falsas?

Para distorsionar la realidad para que la esclavitud al pecado sea cómoda.

¿Quiénes tuercen la verdad?

Vv. 16 y 17 nos informa que esos son los ignorantes, inestables, y libertinos.

Todos nosotros queremos la paz de que refiere v. 14 y el consuelo que esta paz nos trae.

Y también ¿piensan ustedes que Jesús quiere que nosotros estamos en paz?

Obvio que sí. Jesús siempre quiere lo mejor para nosotros.

Entonces, ¿de qué forma nos instruye Jesús para encontrar esta paz?

Por esforzarnos con “todo lo posible para que Dios [nos] encuentra … sin mancha ni culpa”.

Otras maneras que La Biblia habla del tema de “hacer todo lo posible” en buscar la perfección, que nos ofrece Cristo, son encontrados en:

  • Deuteronomio 6:5 “Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.”

  • Mateo 12:30 “El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama.”

  • Apocolipsis 3:16 “Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.”

En resumen, esa “diligencia” es la actitud de arrepentimiento.

Por lo tanto, Las Escrituras nos dirigen para tener una actitud de arrepentimiento de corazón entero, mientras el opuesto pecaminoso es distorsionar nuestras percepciones de la realidad para que la esclavitud al pecado parece cómoda.

Puede ser que esto concepto parece difícil y se de miedo. Tal vez pensemos, “¿Cómo nosotros debemos superar estos vicios que han tenido tanta autoridad en nuestras vidas por tanto tiempo?”


Por eso, vamos a prender con una mejor definición del “arrepentimiento”.

Hay que notar que hay dos partes del “arrepentimiento”, confesión y el esforzarnos con “todo lo posible” del v. 14.

Igualmente, hay dos partes de la confesión también.

Muchos fijan en el obvio de recontar los pecados pasados y pierden el punto que, tal vez, sea aún más importante de la confesión.

Esto punto que es demasiado pasado por alto es la adición de confesar que, sí, hemos pecado en el pasado, pero aún más admitimos que nuestros corazones son tan egoisticos que aceptamos que vamos a volver a pecar otra y otra vez, Y que la única forma que vamos a pecar menos es por crecer en nuestro entendimiento de la gracia (del amor) por experimentar arrepentimiento por nosotros mismos de nuevo y de nuevo.

Por eso, cuando estamos desanimados en ver la senda de la paz que tela adelante, es importante recordar que la esencia misma de “ser diligentes” o “hacer todo lo posible” en v. 14 no es que camináramos el camino solos, sino que vendríamos humildemente a los pies de Jesús y que le permitimos a Él levantarnos y aún llevarnos por el camino de paz (v. 14).

No hacemos “todo lo posible” para caminar ninguna distancia solos. Hacemos “todo lo posible” para postrarnos donde mismo que estamos, porque El Maestro ya ha venido a dónde estamos y ha estado esperándonos.

A eso refiere Pedro cuando habla de “tener en cuenta que la paciencia con que nuestro Señor nos trata es para nuestra salvación” (v. 15).

Pedro nos amonesta para confiar en la gracia de Dios, para nosotros, como el primer, y último, paso que jamás necesitamos tomar por el “camino de la paz”.


Entonces, ¿como se ve cuando volvemos al pecado?

Sería como si Jesús nos llevara por la senda de la paz interna y nosotros empujándonos violentamente de sus brazos para ver que hay por el otro camino, cual es pecado.

Lo más maduros que somos en la gracia, lo más rápido entendemos que solo porque fuimos a ver que había por la senda del pecado, no significa que somos obligados a doblar por esto camino. Digamos, aún si tomamos pasos por la senda, puede ser que la rapidez de que nos postramos, es un espectro para medir crecimiento en la gracia.

Si, era malo que rebelamos violentamente contra nuestro salvador. Pero, como maduramos en gracia, nos da cuenta, cada vez más rápidamente, cuando doblamos la cabeza y miramos atrás que Él ya está rodillado en una posición para recibirnos en sus brazos de nuevo, y para llevarnos aún más allá por la senda de paz.

Sabemos que Dios no crea la maldad, pero que Él puede utilizar la maldad, como nuestro pecado, aun para nuestro bien. Así, cada vez que arrepentimos de nuevo y experimentamos Su gracia de nuevo, nuestro entendimiento y fe en Su gracia es fortalecido y eso es como “crecemos en la gracia y el conocimiento de nuestro salvador Jesucristo” (v. 18).


Ahora que tenemos la idea de cómo se ve “caminar por el camino de paz interna” pero, ¿como se ve caminar por la senda proverbial del pecado y deformar nuestras percepciones de la realidad para que una vida engañada en el pecado nos parece cómodo?

Primero, notamos que él que miente a Dios es Él que distorsiona verdades escriturales que son descritos como “difíciles de entender” (v. 16). Eso es para crear incertidumbre, lo cual, sucesivamente, crea la confusión. De esto vienen muchas enseñanzas falsas que alistan una fundación inestable para que otros construyan un entendimiento torcido de la realidad encima.

Un ejemplo de cómo las realidades falsas llegan a ser enseñanzas falsas es:

  • Juanito tiene 18 años y él manipula el versículo en el principio del Evangelio de Juan, que habla de cómo Jesús cambió el agua a vino, para justificar su adicción al alcohol y su amor para emborracharse.
  • Eso es una realidad falsa.
  • Unos años después, alguien, tal vez menor de edad, que está explorando la gracia del evangelio, pregunta al mismo Juan (ahora está más viejo el Juan). Pregunta el joven, “Juan, ¿cómo es que dices que sigues a Cristo, pero te emborrachas?”
  • Juan responde, “porque Jesús cambió el agua a vino, por eso se puede emborracharse.”
  • Ahora la realidad falsa ha llegado ser una enseñanza falsa.

En otras palabras, eso es mentir a Dios en nuestros corazones. Después de todo, ¿el opuesto de la verdad es la mentira, ¿No?

Entonces, ¿dónde termina esto camino?

También en v. 16 nos confirma Pedro que la senda de pecado termina en “la condenación”.

Entonces, ¿cómo podemos saber cuándo nosotros o alguno de nuestros queridos está viviendo en el pecado?

¿Recuerdan que el acto de arrepentirse consiste de dos partes? La confesión y esforzarnos “con todo lo posible”.

Una pista para nosotros que vivimos en pecado es que nuestro arrepentimiento no es completo. Digamos, tal vez solo hayamos confesados nuestros pecados pasados, pero no hayamos madurados en la gracia para confesar que nuestros corazones mismos son egoisticos y rebeldes.

O, tal vez hayamos cumplido con las dos primeras partes, pero no nos esforzamos con todo lo posible para que Dios [nos] encuentra en paz, sin mancha ni culpa”.

Recuérdense que esta expresión de hacer “todo lo posible” es blanco y negro. No hay área gris. Somos completamente dedicados o completamente, al contrario.

Por lo tanto, esta devoción no está completa en el corazón de los que no están quitando todos los tropiezos potenciales de sus vidas.

Por ejemplo:

  • Si confesamos adicción al alcohol, pero no botamos nuestro alcohol, nuestro arrepentimiento no es completo.
  • Si confesamos nuestra lucha con el chisme, pero vemos fotonovelas todo el día, probablemente no estamos esforzándonos con “todo lo posible” como Pedro nos está llamando.
  • Si confesamos que tenemos sexo con nuestros novias o novios, pero seguimos viviendo con ellos, nuestro arrepentimiento probablemente no está completo.
  • Si confesamos una adicción a la pornografía, pero guardamos materiales pornográficos en casa y no buscamos a la contabilidad con nuestra actividad en el internet, no estamos esforzándonos con “todo lo posible” que Pedro está llamándonos.

Así, si no atacamos a todos los tropiezos conocidos en nuestras vidas con “todo lo posible” y todavía proclamamos que seguimos al Maestro, estamos mintiendo y somos los mismos de que refiere Pedro, en este pasaje, que son “los ignorantes”, “débiles”, y “malvados” que “tuercen” las escrituras que nos enseñan de la realidad, porque son la palabra verdadera, sin error, de Dios.


Esto nos presente a unos de nosotros con un ultimátum que nos deja mirando por la senda de paz con miedo y aprehensión.

Tal vez entendamos el proceso general del arrepentimiento, pero no podemos pensar claro para tomar el paso primero.

El paso primero siempre es postrarnos a los pies de Cristo en humildad. No solamente confesando nuestros pecados pasados, pero también que ni tenemos esperanza en nosotros mismos para tomar el próximo paso sin Él enseñarnos como, y aun llevándonos.

No le permites al enemigo (el diablo) fijarte los ojos en el camino, sino quédate en el presente y manténganse los ojos en Él que te lleva y recuerda que Él (Jesucristo) es el salvador del mundo.

Así el llamado de Pedro para esforzarnos con “todo lo posible” (v. 14) es más fácil que distorsionar la realidad para estar cómodos viviendo en el pecado, porque no es nuestra esfuerza que ocupamos para caminar por el camino de paz.

Recuérdense el primero y último paso que tenemos que tomar por esto camino de paz es postrarnos dónde mismo que estamos, y allí mismo ya nos encontraremos a los pies del Señor. No porque hemos caminado ninguna distancia, pero porque Jesucristo sacrifico y venció todo para nosotros.

Él camino toda la distancia. ¡ya!


Aplicaciones practicables para esforzarse “con todo lo posible” sin esforzarnos:

  • Biblia
    • Los evangelios nos enseñamos a nosotros quien es el Salvador en quién podemos confiar.
    • Los salmos nos ayudan que no somos los primeros ni los últimos para experimentar sufrimiento y tentaciones en este mundo y nos enseñan como orar a Dios.
  • Formar amistades con otros que también desean crecer en el entendimiento de la gracia de Dios. Típicamente se hacen por participar en una iglesia. En seleccionar una iglesia, hay dos cosas que son esenciales.
    • La iglesia cree que La Biblia es inspirada por Dios, y que no hay error en este libro como fue escrito originalmente.
    • El segundo es que la familia de creedores cree que Jesús es parte de la Trinidad, y que solo podemos ser salvos por Él. Cuál es el contenido de esto mensaje entero.
    • ¿Se puede creer en Dios sin congregarse? Obvio que sí, pero Jesús nota que aun los demonios creen en Dios.
    • La pregunta mejor sería, “¿Puedo esforzarme ‘con todo lo posible’ para seguir a Cristo y aprender de la gracia que dios tiene para mí, y no participar en una familia de iglesia?”
    • La respuesta, de nuevo, es obvio. “No”. Eso tampoco significa que debemos medir nuestra madurez espiritual por cuantas reuniones de iglesia que asistimos por semana. Esto significa simplemente que Dios quiere que buscamos relaciones y actividades que nos desafían madurar en nuestros entendimientos de Su gracia.
  • Últimamente, hable con Dios. La oración no debe ser fijado en las palabras bonitas que adornan la oración, aunque imagino que eso puede ser bonito a Dios también, sino fijado en compartir los profundos de nuestros corazones con Dios. Eso típicamente toma tiempo y reflexión silente entre frases y oraciones.
    • Aun puedes buscar oraciones escritos de otros para ayudarse con cómo hablar con Dios.
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